La rinoplastia es la cirugía estética que hace referencia a las intervenciones realizadas en la nariz. Con la rinoplastia podemos solucionar problemas de tamaño en la nariz, tanto aumentarla como disminuirla, corregir desviaciones hacia un lado, reducir la giba o elevación en la nariz. Los tipos de intervención son de lo más diversos, atendiendo a las necesidades de cada paciente.

Candidatos

La rinoplastia, es capaz de solucionar muchos problemas, algunos estéticos, y otros que pueden mejorar nuestra salud, como por ejemplo si se trata de liberar las vías respiratorias, o si se ha producido una rotura en la nariz. Lo que es un hecho es que se trata de una operación que en definitiva mejora la calidad de vida del paciente. Si usted posee alguna disconformidad con su nariz, puede acudir a una clínica de cirugía estética y de este modo consultar si los objetivos deseados pueden ser conseguidos con esta intervención.

Por norma general se recomienda que la cirugía no sea realizada en un paciente joven, pues los huesos no han terminado de crecer y los resultados no podrían ser definitivos, pese a ello si se trata de una cirugía necesaria por rotura o razones de salud, se realizará sin mayor inconveniente.

Intervención

La rinoplastia, debido a las múltiples finalidades que puede tener, puede realizarse con anestesia general, o anestesia local y sedación, quedando a criterio del cirujano en todo momento.

Su duración oscila entre 1 y 2 horas, según que zona vayamos a tratar o que tipo de intervención utilicemos, puede extenderse más haya de este tiempo, aunque no es lo normal si no existen complicaciones.

Existen dos tipos de rinoplastia:

  • Rinoplastia cerrada: Es la práctica más utilizada en la actualidad, y consiste en acceder a la zona a la que interesa a través de los orificios nasales, de forma que se realizan las incisiones necesarias en los mismos, con el fin de obtener unos muy buenos resultados y no dejar rastro de la operación, es decir, no existe una cicatriz visible. Con esta técnica el cirujano consigue llegar a los cartílagos y huesos nasales, con la finalidad de moldearlos hasta lograr los resultados deseados.
  • Rinoplastia abierta: Esta técnica es recomendada para pacientes con un caso especialmente complicado, o si se trata de un caso en el que ya haya sida intervenida la nariz en alguna ocasión y se requiere de una nueva operación. Esta técnica consigue dejar mayor parte del cuerpo oseo y de los cartílagos de la nariz visibles para el cirujano. Se consigue tras una pequeña incisión en la columela (zona de la nariz ubicada entre los dos orificios nasales)

En ambos casos, el cirujano consigue darle a la nariz la morfología deseada tras haber accedido a la zona de los cartílagos y el hueso, para poder esculpir en ellos, de forma que tras finalizar la operación se obtenga un resultado óptimo.

Mientras que en la rinoplastia cerrada no existe cicatriz visible, en la abierta, queda una pequeña cicatriz casi imperceptible. Dependerá del tipo de cirugía que haya que realizar, por ejemplo no es lo mismo la colocación de la nariz por estar ligeramente orientada hacia uno de los lados, que una operación en la que estén obstruidas las vías respiratorias.

Recuperación y postoperatorio

Según si se trata de una rinoplastia abierta o cerrada, es decir, según la magnitud de la operación, puede conllevar el ingreso en la clínica durante 24 horas.

Tras la operación se colocará una escayola o pequeña máscara, que tratará de consolidar y mantener la nueva forma de la nariz. Esta medida, variará según el paciente, y será el cirujano el que indique el tiempo que es necesario mantener esta medida protectora.

Durante el primer día se recomienda estar tumbado con la cabeza en alto el mayor tiempo posible con el fin de que la nariz no sufra ningún tipo de movimiento brusco para favorecer así su cicatrización y la recuperación.

El tiempo medio para incorporarse a las actividades laborales es de una semana. Aunque trás la operación el paciente no muestre su mejor cara, la hinchazón irá bajando con el paso de los días y los hematomas desaparecerán poco a poco. En ocasiones pueden aparecer dolores y molestias en la cabeza, suelen desaparecer en los primeros 2 días, pero de no ser así, o si el dolor le parece demasiado fuerte, su cirujano le recomendará qué medicamento es el adecuado para tratarlo. Habitualmente, se colocarán tapones en la nariz que serán retirados dentro de las 48 horas siguientes, para taponar un posible sangrado.

Los resultados de la rinoplastia pueden hacerse esperar, pues muchas veces pensamos que es una intervención mínima y que por lo tanto los efectos deberían ser inmediatos. Nos equivocamos. Es precisamente por eso, al estar concentrado en la nariz y tratarse de una zona tan pequeña, se produce un gran hinchazón y  la existencia de diversos hematomas, hacen que no podamos apreciarlo rápidamente. A medida que se reduce la hinchazón y se disimulan los hematomas, nuestra nariz recuperará su recién adquirido aspecto, y podremos observar los resultados reales de la cirugía, este tiempo oscila entre los 15 días y 1 mes, dependiendo de la intervención a la que nos hayamos sometido.