La mamoplastia de aumento es la intervención quirúrgica cuyo objetivo es aumentar el tamaño de las mamas mediante la colocación de un implante de gel de silicona. La intervención se realiza generalmente bajo anestesia general y suele durar de una y media a dos horas, siendo recomendable el ingreso en el hospital durante unas horas después de la intervención. La paciente es intervenida por la mañana, siendo dada de alta a última hora de la tarde, pudiendo dormir en su casa ese mismo día. El tipo de incisión y el lugar de colocación del implante dependerá principalmente la anatomía del tórax de la paciente, aunque en prácticamente todos los casos se coloca debajo del músculo. La incisión suele realizarse en el reborde inferior de la areola o en el pliegue submamario, y luego se hace un bolsillo bajo el músculo pectoral, donde se coloca el implante. Al final de la intervención preferimos colocar un sujetador, para que mantenga el apósito encima de la herida y la paciente se encuentre lo más cómoda posible, en lugar de un vendaje compresivo, más molesto durante los primeros días.

La paciente estará levantada y paseando la misma tarde de la intervención, pero es probable que se sienta cansada y con molestias durante los 3-4 días siguientes, molestias que se controlarán con un analgésico habitual. La mayoría de las pacientes comparan esas molestias como la de las agujetas intensas, mientras que un pequeño grupo las refieren como dolor, y otro pequeño grupo apenas siente molestias en el pecho y sí en la espalda, al tener que dormir boca arriba los días siguientes a la intervención. Durante varios días, incluso semanas, después de la intervención las mamas aparecerán deformadas por la inflamación, pero aproximadamente al mes la paciente ya comenzará una idea del resultado obtenido. Los primeros puntos de sutura se retiran a la semana y el resto, a las dos semanas. Las cicatrices mejorarán su aspecto con el tiempo, después de un leve empeoramiento durante los primeros meses.

El tiempo que la paciente debe guardar reposo después de la intervención depende de la actividad que desarrolle en él. Si su trabajo es sedentario, la paciente podrá incorporarse al mismo pasados 7-10 días de la intervención, pero si requiere esfuerzo físico conviene que espere de 2 a 3 semanas, en función de la recuperación de cada paciente. Las mamas estarán muy sensibles al tacto durante 2-3 semanas, así que conviene que evite el contacto físico durante ese tiempo. Las cicatrices, que durante los días después de la intervención apenas son visibles, irán empeorando de aspecto conforme pasan los primeros meses, mostrándose duras, enrojecidas y algo sobreelevadas. A partir de los 6-8 meses su aspecto mejorará y apenas serán visibles en la mayoría de los casos, aunque nunca llegarán a desaparecer por completo. Es posible que aparezcan cambios en la sensibilidad de la areola y de la piel de la mama después de la intervención, que tardarán meses en desaparecer, aunque en algunos casos pueden llegar a ser permanentes.

La complicación más frecuente de la mamoplastia de aumento es la contractura capsular, que aparece cuando la cicatriz que el cuerpo forma alrededor del implante, también llamada cápsula, se contrae, provocando una tensión contra el mismo. Dependiendo de la gravedad de la deformidad existen varios grados de contractura capsular: I, II, III, IV. En el grado IV, el más grave de todos, la mama puede llegar a deformarse mucho y a producir dolor, pero, afortunadamente, esta situación es poco frecuente.

Como cualquier otro dispositivo, médico o no, un implante mamario puede llegar a romperse. La rotura puede ocurrir como resultado de un traumatismo, pero también de forma espontánea, pasados unos años de su colocación, debido al desgaste de su envoltura. En la mayoría de los casos, la cápsula cicatricial que forma el cuerpo de la propia paciente alrededor del implante permanece íntegra. Es lo que se llama rotura intracapsular, el gel de silicona permanece dentro de esa membrana cicatricial y puede que la paciente no note síntoma o vea signo alguno de su aparición. Sin embargo, si la cicatriz se rompe, es el caso de la llamada rotura extracapsular, el gel de silicona puede difundir hacia el tejido mamario circundante, estimulando la formación de una nueva cicatriz alrededor suyo, o emigrar hacia los ganglios linfáticos de la axila. Cuando la cápsula se rompe puede aparecer un cambio en la forma o consistencia del mama. En cualquier caso, la rotura de un implante mamario hace necesaria una nueva intervención para la extracción del mismo y la colocación de uno nuevo.

Una pregunta frecuente de las pacientes es si los implantes mamarios tienen fecha de caducidad. Si bien es cierto que los implantes que se colocaban hace 15 ó 20 años debían reemplazarse cada 10 años, al comprobarse que el índice de rotura se incrementaba notablemente pasado ese tiempo de su colocación, los implantes que se vienen colocando en los últimos años no tienen una fecha de caducidad y, por lo tanto, no necesitan ser cambiados cada cierto tiempo. La actitud recomendada hoy en día en todo el mundo es la realización de revisiones periódicas a largo plazo después de la intervención. Si el implante se rompe, se cambia. Si permanece íntegro, se cita a la paciente para una nueva revisión tiempo después.

La colocación de un implante mamario no impide la realización de una mamografía. Sin embargo, su presencia puede ocultar parte del tejido glandular cuando se hace esta exploración (los rayos X no pueden atravesar el gel de silicona). Por este motivo conviene que, cuando la paciente portadora de implantes mamarios vaya a realizarse una mamografía, informe al técnico que se la vaya a realizar de esta situación con objeto de que se le realicen las proyecciones o maniobras adecuadas y/o complementar el estudio con alguna otra técnica de imagen (ecografía o resonancia magnética nuclear), si fuera necesario. Todo ello, con el objetivo de conseguir una exploración fiable de la mama.

Desde hace ya muchos años está suficientemente demostrado que el implante de gel de silicona no predispone al cáncer de mama.

La inmensa mayoría de las mujeres que se someten a una mamoplastia de aumento, después de período inicial de extrañeza por su nuevo aspecto, se sienten satisfechas por el resultado de la intervención. No debe olvidar que, al fin y al cabo, el implante de mama es un cuerpo extraño que se introduce en el organismo, por lo que resulta recomendable que la paciente siga las revisiones periódicas recomendadas, tanto por nuestra parte como por parte de su ginecólogo.