El Botox o la Toxina Botulínica es una proteína purificada que se inyecta en cantidades minúsculas en los músculos del rostro para relajarlos y prevenir la aparición de arrugas dinámicas o suavizar las que ya existen (estáticas). Siempre debe ser aplicada por un profesional médico debidamente acreditado en un centro médico autorizado, y que busque, ante todo, unos resultados naturales, saludables y armónicos.
   
Además de aplicaciones estéticas y para la corrección de la hiperhidrosis (exceso de sudoración), la Toxina Botulínica se emplea en otras especialidades médicas para el tratamiento de estrabismo, tics, espasmos musculares, dolor lumbar, ciertos tipos de migrañas o fibromialgia reumática.
   
El Botox se aplica habitualmente en 10 minutos. Una vez finalizado el procedimiento, el paciente podrá regresar a su vida normal